Hacer lugar con las palabras: Claves para una comunicación que incluye a todas las personas

¿Puede el lenguaje construir o derribar barreras? La comunicación inclusiva nos demuestra que sí a ambas.
La comunicación inclusiva es un conjunto de prácticas —en el lenguaje oral, escrito y visual— que busca visibilizar y nombrar a todas las personas, evitando exclusiones o estereotipos. No se limita a evitar términos peyorativos, sino que propone diseñar mensajes, interfaces y entornos que reconozcan la diversidad de géneros, capacidades, edades, orígenes y contextos culturales. En la práctica, implica elegir palabras neutrales o explicitar diferentes identidades, usar imágenes que reflejen la pluralidad de la audiencia y estructurar contenidos accesibles para distintos niveles de lectura y comprensión.
Esta práctica es particularmente importante en la academia y los proyectos culturales porque estos cumplen (entre otros) el rol de construcción de conocimientos y memoria colectiva. Si el lenguaje excluye a grupos (por omisión o por jerga especializada), se limita quién puede participar, comprender o sentirse representade. Una comunicación inclusiva amplía el alcance de la difusión, fortalece la legitimidad de las instituciones y promueve la colaboración entre investigadores, artistas y audiencias diversas. Además, demuestra un compromiso ético con la equidad y el derecho al acceso al saber.
No se trata solo de usar la “e” en palabras como “todes”. Aunque es, sin dudas, un aspecto importante, solo es una parte del todo y representa un paliativo para el lenguaje binario en español. La comunicación inclusiva va más allá: implica revisar estructuras textuales, subtítulos, contrastes visuales, accesibilidad web (etiquetas alt, navegabilidad por teclado), elección de tipografías legibles, uso de audio-descripciones y la selección de metáforas que no refuercen estereotipos. Es un enfoque integral que pone a la persona al centro del diseño comunicacional.
Cuando un proyecto decide incorporar un enfoque inclusivo en su comunicación, algo profundo cambia: se amplía el diálogo. Aparecen nuevas voces, nuevas lecturas y nuevos vínculos con comunidades que antes se sentían al margen, no porque no existieran, sino porque no estaban siendo convocadas.
Las barreras comienzan a disolverse, ya sea en la comprensión de un texto técnico, en la navegación de un sitio web, en la estructura de una exposición o incluso en la forma de invitar a participar. La diversidad, lejos de complicar el proceso creativo, lo enriquece: aporta matices, cuestiona certezas, genera ideas más originales y robustas. Y esa riqueza se percibe. Las instituciones que comunican de forma inclusiva ganan en legitimidad: no solo frente a sus audiencias, sino también ante otros actores del ecosistema académico y cultural, como financiadores, evaluadores y colaboradores que valoran proyectos comprometidos con la equidad y la accesibilidad.
Pequeños cambios que pueden hacer una gran diferencia
Diseño universal y accesibilidad digital
- Ajustar contraste entre texto e imagen para personas con baja visión.
- Incluir subtítulos y descripciones de audio en videos académicos o de exhibición.
- Incluir opciones de contacto alternativas: además del correo electrónico, se puede ofrecer un teléfono o WhatsApp para personas que no manejan esa tecnología o que prefieren la comunicación oral.
Lenguaje y representación
- Usar un lenguaje claro: evitar jerga innecesaria, explicar siglas y tecnicismos.
- Revisar formularios: ofrecer más de dos opciones al preguntar por género, evitar campos obligatorios que no aportan al propósito del proyecto.
- Diversificar imágenes: mostrar caras con distintas edades, estilos de vestir, afecciones, historias de vida.
Ampliación de audiencias
- Ofrecer contenido multilingüe cuando sea posible, o al menos mostrar apertura a recibir preguntas o propuestas en otros idiomas relevantes para la comunidad.
Ejemplos inspiradores de comunicación inclusiva
- “Manos a la Pared” (Santiago)
Intervención urbana en murales con placas en relieve, audiodescripciones accesibles mediante la app Lazarillo y recorridos guiados para personas no videntes o con baja visión. Conocer más - Teatro Municipal de Temuco
Implementó tecnologías inclusivas: señalética en Braille, tótems interactivos, gafas para sensibilidad lumínica, audífonos para hipersensibilidad auditiva, pecheras vibroacústicas y tablets que convierten audio a texto . Conocer más - Tecnología educativa accesible: plataformas desarrolladas en línea integran reconocimiento de voz, conversión texto‑voz y reconocimiento de objetos, facilitando la inclusión de estudiantes con necesidades especiales. Conocer más
- Sala Museo Gabriela Mistral (Universidad de Chile)
Renovación museográfica con botones podotáctiles, señalética en braille, audioguías con audiodescripción y videos en lengua de señas chilena. Conocer más
Estos casos demuestran que la comunicación inclusiva no es una abstracción, sino una estrategia efectiva y medible: mejora la experiencia de usuario, amplía audiencias, potencia el impacto académico y cultural, y facilita la accesibilidad real de las personas.
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